y si de atar se trata
si alguien de los sufrieron el estrés qué genera a las tres de la tarde ataR sacos dese una cosechadora de cereales varios, sabrá que es preferible el polvo del trigo qué el de la cebada y si no que se lo pregunten a los maquinistas. Aunque hoy en día lo integral, de cereales en el desayuno, es lo más saludable por la digestión pesada y rica en metales, a ser posible libres de Hg o, como medicación, no libre de impuestos pero si, acreditar qué le han tratado con esas vacunas ya conocidas, para mantener la cabaña ganadera sana y, libre de enfermedades raras.
Yo vuelvo a oficio de segar, con máquinas, por delante cosecha y por el lateral, derecho en las qué había por aquí o izquierdo las de allí, había que ir atando los sacos al mismo tiempo que otro manipulaba y procuraba levantar el peine por las piedras de la concentración, no fuera a conseguir unas fanegas de menos por la pendiente, evitando volver a hacer la linde otro año más.
Entonces lo primero era preparar costales, casi se llevaban mejor los de mineral y cuerdas para atar, y esperar que no llegaran porque siempre se esperaba más y al final, sin sobraban pues eso, qué palmaban otro año más porque los nitratos y fertilizantes varios, porque no era de primera producción la simiente o la seleccionadora, tenía cribos de antaño, qué no hacían lo que deberían haber hecho, coger las mejores semillas o, filtros para el gasoil no funcionaban cómo decían en las instrucciones y aquí todos deberían haber ganado, pero siempre perdieron los mismos, lo que dijeron por ahí no y, firmar el movimiento, para seguir siendo secretario del Hermandad, va a ser qué no.
Este es otro tema y de los años dictatoriales que dicen qué había en aquellos tiempos en España, yo ni me acuerdo, pero alguno los echó de menos, cuando si para seguir siendo secretario de la Hermandad había que firmar en algún librillo o cuaderno/registro, con algún, nada ofensivo, pero sí, con símbolos de flechas sin arco ni arquero conocido que las lanzó y si no que pregunten a Jose Antonio qué en Paz descanse.
Pues eso, que firmar para seguir en el cargo, no. Ahí se plantaban los de mi pueblo y ni para atrás ni para delante. O por lo menos así lo hizo mi Abuelo.
Y menos mal que ya alguno se le ocurrió almacenarlo ya dentro de la cosechadora y con remolque o carro o en el suelo, lo iba descargando después de alguna vuelta, con el peine al ras, pero eso sólo sabían hacerlo los buenos qué con dos ojos veían hasta las piedras para no romper nada y aprovechar todo, porque incluso la paja porque se cotizaba ahora, con los nuevos piensos y compuestos, según acreditación de cultivo, mejor qué el maíz chino.
Y el estrés venía ahora, porque remolques no había para todos, y el de la cosechadora tenía prisa por pillar todos el corte qué pudiera para amortizarla, menos cuando ya estaba en la tierra, qué allí se esperaba por no dejar ninguna espiga suelta.
Una máquina por ejemplo de las que nivela caminos, parada solo hace qué estorbar, pero dejar transitable el camino, para desplazar maquinarias valiosas para los que las utilizan, sí no llega a hacer buenas cunetas, por cumplir los horarios de reproducción de la avutarda en primavera, pues eso, que tienen que pararla o comprarla eléctrica por lo de la contaminación acústica.
Creo que estaba pensando en la realidad del ahora cuando comencé a esbozar lo qué es separar el grano del trigo, o lo qué se entienda ahora, sobre cosechar a ras o con hoz, agudaña, aguzada, qué eso es para otro día.
Cansan los qué perdonan vidas, aunque siempre suelen ser ajenas, y lejos de dónde lo deciden y ya si otros se sirven de la oportunidad de negocio, prefiero los lanzamientos de cohetes que reciclan, después de diez lanzamientos seguidos, ven la luna y muestran, imágenes con retardo satelital, o no, depende de la marca del keroseno del cohete propulsor.
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