A la hora

 y en punto desembarcaron. Los más ansiosos moros, cristianos y otros personajes dónde pudieron establecerse, no sin antes pasar    por la piedra a desertores, traidores y demás ralea que llevaba el arca de Noe.  Moises intentó dar la razón diciendo solo: -que queréis lo que se ve 0 lo que no se ve-.


    Lo más ansiosos ya se vieron en la cima saltando por encima de los que querían lo que se veía, deprimiendo, manchando y, sin despedirse de todos los compañeros de viaje. Instalando sus constumbre, maneras y malas formas de llegar a todo áquel que los acompañara. Solo querían poder.

El arca no daba más de sí, el buen vivir y convivencia se había acabado, allí valía todo para algunas de las muchas razas de cafres dónde la vida propia era lo de menos. La sin razón había vuelto a triunfar para los critianos y querían más sangre de los moros por haber ultrajado sus numerosas vírgines a pesar de lo prometido.


    Y otro esfuerzo, porque no iban a salirse con la suya cayera quién cayera. Había que definirse, acotar, dando un  paso al  frente, porque era el día acordado y se trataba de sobrevivir.   Los martires para los cristianos qué les gustaba immolarse cada cierto tiempo. Los moros y demás confesiones,  a lo suyo y,  las personas de bien, dieron el paso adelante.

    A día de hoy,  M0ises sabe que mereció la pena darles una oportunidad sin mirar para otro lado. Es lo que hay.

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