La esquina de la panera

 Porque la mujer del César además de serlo tenía que aparentar serlo, se citaban de cuasi novios allí, bajo la atenta mirada de los hermanos y sobretodo madre de ella. Ella, de nombre África, el, Luis aficionado al juego con dinero de verdad y sin miradas interesada por los que estaban en la mesa por parte del fisco, que ya tenían bastante con sujetar las cartas desde después de cenar hasta unos cuantos minutos antes del alba; no siendo fueran con el cuento de quien salió desplumado una de las muchas noches de juego.


La época de la Jambrina del juego de hombres con dinero contante y es posible que algunos casos del que disponían o, no ya pasó hace casi un siglo. Porque como todo el mundo sabe el juego tiene impuestos y correS VE y diles que creen saber lo que hay en la mesa además de los jugadores. En fin los mea pilas siguen existiendo también en el siglo XXI.

    A lo qué voy, la esquina servía de encuentro entre Luis y África y de ahí a formar su propia familia llegó también como otros de la época.


Tuvieron tres hijos de los cuales el último fue varón para alegría de los padres y con la edad jugador de pelota y experto cazador con galgos y en algunas ocasiones y si el trabajo lo permitió, por tiempo y no por falta de afición, dueño dé alguna yegua traída del doce la época y a la que hubo que domar para poder ensillarla e ir a los encierros o de caza.


Es posible qué no fuera exactamente así, mi memoria llega hasta finales de los sesenta y el resto, es lo qué recojo de una memoria colectiva donde el que habla de mis antepasados, muestra orgullo de ‘haberlos conocido o por lo menos yo lo siento así. Gracias por tan valiosos recuerdos para mí.

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