Los mercadillos

 Si hay algo por lo que merece la pena levantarse es para ir al mercadillo del martes en Zamora. Llevo años visitando este lugar de alegría, honradez y buenas formas heredadas de gitanos viejos y de Ley. Lo demás, si hablamos de racismo para mí y me atrevo a decir que para este pueblo, les sobra.


Van ligeros del equipaje de tópicos y demás zarandajas que se inventan los payos por envidia de la libertad con que te miran a los ojos para decirte el precio de las últimas prendas de marca. Y a ver quién es el chulo que le lleva la contraria, yo no les he visto nunca, más bien lo contrario al invitar al cliente que si no le gusta sus productos vayan a galerías preciados porque ese no es el sitio del mercadillo, del ahora.


Puedo comprender a los guiris despistados pero no los espabilados y españoles. Me sacan de quicio las formas, las faltas de respeto que quedan en unas palabras que en sus casas o restaurantes de siete cucharas ni se atreven a pensar.

En fin, me voy a dar vueltas por dichos lugares donde la densidad de personas de ley, abundan, con idiotas mirando y, cuestionando si son de marca o no. Siempre venden originales pero en siete horas y por la mañana no pueden explicarlo, como digo a estos clientes idiotas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Y ya sabemos que la guerra estaba entre nosotros

y si de atar se trata