Si, bibliográfico
EL PASADO Y como me jugó malas pasadas |
08/07/2025
EL PRIMER BROTE PSICÓTICO
Fue en Valladolid, estaba estudiando en la facultad de Ciencias, químicas, aunque mi vocación inicial en COU era aprender física, matemáticas y por último química.
Tratado erróneamente
Y lo puedo decir ahora, ya con 58 años y, una experiencia de cómo se ha llevado mi enfermedad mental.
Hasta que no he tendido consciencia de qué soy yo quien puede controlar la búsqueda de salud psíquica a pesar de ese primer brote, es cuando puedo afirmar, que se equivocan aquellos psiquiatras, que tratan sólo con medicación, o varios minutos sondeando tu presente, sin tener en cuenta, que éste, el presente es consecuencia del pasado qué intentas coordinar con tus aspiraciones, como persona, formando parte del grupo, pero siempre, defendiendo tu derecho a ser tratado de forma singular y no grupal, como creo se viene haciendo. Y eso ya lo vi en el ingreso involuntario, con contención química allí y posteriormente en casa de mis padres durante años.
El presente de un enfermo cualquiera, y en mi caso fui diagnosticada mi enfermedad, como buffet delirante
Ahí el Dr. Manuel Ángel Franco, lo clavó para salir del paso y yo como paciente, intuí lo que significaba, sin comprenderlo, pero sabiendo qué no importaba cómo se llamaba mi enfermedad mental, sino lo que podía hacer, “olvidándome” de ese pasado en el que, durante demasiados años, para mí, era tratado como un paciente más del psiquiatra, ya fallecido, Dr. Emeterio Fdez. Marcos.
Soy persona y es posible que con un cierto grado de autismo, punto.
Volví a la universidad, esta vez en la de Salamanca, intentando retomar mis estudios de químicas. Lo bueno, saqué adelante asignaturas como óptica, una de las partes de mecánica clásica que fue surgiendo, después de Newton, pero, sobre todo, volvió a mí el gusanillo de querer saber
Durante años arrastré esa etiqueta, como si el nombre mismo fuera una frontera infranqueable para mi propia identidad, Buffet delirantes, que como no decir nada y decir todo.
La medicación, los diagnósticos y las visitas rutinarias se convirtieron en el eje de mi día a día, pero rara vez sentí que alguien profundizara en mis verdaderas inquietudes, mis dudas o mis deseos más genuinos de sanar.
No fue hasta que decidí escucharme, mirar hacia dentro sin miedo, que comprendí la importancia de ser sujeto activo en mi recuperación y no una presencia pasiva en la consulta.
Aprendí que la salud mental no es sólo la ausencia de síntomas, sino un camino personal, lleno de tropiezos y avances, en el que cada experiencia cuenta.
Solo así, al permitirme reconstruir mi propia narrativa, pude reconciliarme con el pasado y empezar a trazar un futuro en el que mi voz tiene peso y mi historia sentida.
Me fascinan los cementerios, primero los miro, los observo por fuera y zas, me atrevo a entrar y a leer la historia de ese lugar mirando lápidas o simplemente, viendo como crecen los cipreses al lado de sepulturas, en las que para mí lo menos importante es quién descansa allí, si no, si yo seré digno, de descansar en paz, cuando abandone este mundo.
Es contradictorio, pero ese temor, esa pregunta eterna en mí, me motiva a seguir aprendiendo las ciencias de buscar lo correcto, cuando tomo decisiones, en el que el menos importante para mí, es engrandecer mi ego.
Es el bienestar de los que me rodean, porque de esa manera me siento realizado como persona. Siento que estoy vivo por algo, que tengo una misión en este mundo, que también puedo formar parte de ese reloj que conforma la humanidad. Yo como una pieza más, intento llevar a cabo mi función, sin preguntarme o sí, quién le da cuerda al reloj, de la vida.
La vida para mí como individuo, es la del colectivo al que pertenezco y es ahí, donde el vecino de enfrente no es un vecino, también forma parte del paisaje qué es el universo “personas”, sin distinguir entre sexo, creencia, color preferido o amante de las corridas de toros, respetando, a los que no les gustan.
Intentaba recoger mi pasado a través de la imagen en el espejo, para que no deformara la realidad, pensando en el futuro de todos y cómo mi experiencia pasada lidiando con mi enfermedad, mental, podía beneficiar a otros.
VAYA ROLLOS QUE ME CUENTO DE VEZ EN CUANDO.
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